Desde el comienzo de esta práctica me propuse que una de mis entradas consistiría en realizar un experimento: un día sin tecnología. Durante las clases y a diario es complicado llevarlo a cabo ya que la tecnología está presente continuamente en nuestra vida y sobre todo hay una de la que no podemos prescindir, el transporte, salvo que no tengas que ir a ningún sitio. Por ello pensé que el mejor momento para poner en práctica el experimento sería durante las vacaciones de semana santa, unos días en la playa, de los cuales uno me propuse no utilizar nada de tecnología, pero está claro que es algo imposible, ya que, aunque no usemos la televisión, ni el mp3, e incluso ningún tipo de transporte, hay uno del cual no se puede prescindir, el teléfono, ya que al estar fuera la gente quiere saber de nosotros, saber que nos encontramos bien y en caso de tener desconectado el teléfono se preocuparían ya que sugeriría una de dos: que no tienes batería o cobertura, o que algo ha ocurrido.
Por lo tanto puedo decir que es imposible vivir sin tecnología, a no ser que seas un ermitaño que vivas en lo alto de la montaña perdido de la mano de dios y sin nadie a quién rendir cuentas, que todavía cocines con fuego y calientes el agua en una hoya, pues la tecnología quieras o no está en todo lo que nos rodea, desde la luz que encendemos apretando un botón hasta la comida que preparamos en la vitrocerámica, al fin y al cabo todo ello es tecnología que se ha convertido en algo imprescindible en nuestros días.
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